Lo importante es que vamos


Con el tiempo he aprendido que responder ”Bien” cada vez que me preguntan cómo estoy, no es lo más indicado. Luego me quedo con pequeños nudos en la garganta y aunque sé que no a cualquiera le puedo contar mis situaciones, no siempre estoy bien y afirmarlo como si así fuera. Entonces, si ustedes ahorita me preguntan cómo estoy, mi respuesta es: ”más o menos, pero ahí vamos…”. Porque así es.

Para los que realmente me conocen saben que tengo muchos problemas conmigo misma. Me cuesta dormir temprano, tengo serias dificultades para levantarme al día siguiente. Pongo más de tres alarmas y casi siempre necesito ayuda de alguien más para lograr despegarme de la cama. Una de las eternas guerras que he tenido es mi cuarto. No soy ordenada, hay días en los que mi clóset logra estar organizado y ya después se pierde todo. Respecto a la dieta que llevaba no puedo decir mucho… La llevaba, hasta ahí no más. Tengo agendas en las que anoto ”pendientes” y guardo papeles. Ahora estoy probando calendarizar mi vida con Google. Mi lucha diaria es siempre con la organización del tiempo, que debo dividirlo entre mi trabajo, las clases de la universidad que no he terminado y la séptima temporada de How I Met Your Mother.

Hace tres semanas a esta hora, a las 11: 31 de la noche, todavía pensaba en la noticia de los viejitos que se tomaron las sucursales del INSS. Ese día, después de tantos años, los viejitos de UNAM que reclamaban y siguen esperando su pensión reducida a pesar de que se retomó el diálogo con el Gobierno, se fueron con todo a protestar. Temprano un par de amigos los visitaron, por la noche fuimos otro grupo y ya no estaban. Al día siguiente, martes 18 de junio, regresaron y continuaron su protesta. Esa fue la primera noche que estuvimos ahí, con ese grupo de desconocidos y que a pesar que era la primera vez que nos veíamos, dejaron que cargaramos el balde donde iban los platos de la comida que ellos mismos prepararon.

Han pasado muchos días y todavía no puedo creer que juntos a otros amigos y desconocidos, me metí a enfrentarme contra oficiales de la Policía Nacional. Que un mediodía tenía a un policía ahogandome con su macana, mientras trataba que el viejito que estaba a mi lado no saliera golpeado. Los siguientes días fueron más difíciles. Varios chavalos fueron detenidos y torturados. Mientras todo eso pasaba se recibían críticas sobre las acciones y decisiones que se tomaban. Vino el ataque del 22 de junio y hasta ayer pude lograr entender que toda la violencia que vivimos no es mi culpa, sino de quien o quienes dieron la orden.

Hace cinco años decidí involucrarme y participar en marchas políticas y en defensa de los DDHH. Hoy estoy tratando de aportar con propuestas de cambio más tangibles desde otras plataformas y todavía siento que no es suficiente. Toda la experiencia de #ocupainss   me enseñó de lo que soy capaz de hacer cuando quiero hacerlo y siento que es lo correcto. Y si volviera a vivirlo todo, lo haría de la misma manera. Porque en ese espacio sentí la verdadera solidaridad, aprendí a confiar más en el trabajo en equipo. Me quité prejuicios y le gané respeto a muchas personas, que para mí no son personas, son humanos. También conocí el odio, la tristeza, la frustración y la violencia en varias formas. Tuve miedo y sigo teniendolo, pero ya sé controlarlo un poco más. Porque a pesar de todos los riesgos, ahora contamos con más determinación. Y estoy convencida que pequeñas acciones pueden llegar a generar ‘algo’, aunque casi siempre sea sólo aprendizaje, que al final son tantas las lecciones que necesitamos tomar.

Todos los días en Nicaragua hay violencia. Niños sufriendo violencia sexual, mujeres siendo maltratadas por sus parejas, familias viviendo al lado de un cauce con el riesgo de que la corriente de una lluvia las arrastre, etc. No soy la persona más indicada para invitar a trabajar en un cambio, porque incluso yo tengo problemas con mi gobierno que es eso llamado mi vida. Me convencí sí, que si pusieramos un poco de empeño en alguna lucha de esas diarias – tanto personales como las de nuestra comunidad –  podríamos lograr ese ‘algo’ que tanto hace falta.

La lucha sigue y si me vuelven a preguntar cómo estoy, mi respuesta es: ”más o menos, pero ahí vamos. Lo importante es que vamos”.

CAM01771

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5 comentarios en “Lo importante es que vamos

  1. Comparto con vos las ganas de seguir adelante y te felicito por tan lindo post. La vivencia también fue única, es más ahí nos conocimos más, aprendimos y nos acercamos entre personas con las que antes no hubieramos podido estar. La vivencia con los “ancianos” su experiencia de vida y sabiduría más la solidaridad que se hizo sentir entre los jóvenes fue especial..Alguien decía que los jóvenes estaban dormidos, ahora yo sé que no. 😉

  2. Pingback: Escuchando gritos desde mi pantalla: activismo en #OcupaInss | 1001 trópicos

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